miércoles 8 de julio de 2009

La democracia es ejercicio y lucha de todos los días

En el último post de esta bitácora hice un comentario acerca de mi postura de apoyo al voto nulo; habiendo pasado el 5 de julio los resultados siguen siendo contundentes: el PREP reporta una participación ciudadana del 44.68% del Padrón Electoral. También confirma el previsto regreso del PRI como primera fuerza política; una cifra de peso, sin embargo, fue el resultado del debatido voto nulo, que se erigió nada menos que en la quinta fuerza electoral de México. Compartí en la anterior oportunidad mi postura del voto nulo como una expresión alternativa que, reflejando una posición proactiva de parte de la ciudadanía inconforme, es perfectamente legítima y debe ser tomada en cuenta; considero que el objetivo de pugnar por una renovación de la institución política mexicana se ha cumplido a medias hasta ahora.
Al final de la jornada electoral del domingo tuve la fortuna de recibir a un joven amigo a quien no veía desde hace un par de años; él no pudo votar en la que hubiese sido su primera elección, ya que por fechas no habría podido solicitar su credencial de elector. Debatiendo con él sobre la utilidad de anular la papeleta, le escuché argumentar estadísticamente que el voto nulo tenía un impacto nulo en la proporción del ganador; como estadista le hablé de la debilidad de su argumento y puse como ejemplo la elección de 2006, cuando cada décima de punto porcentual valía oro para los candidatos en contienda. Igualmente le expuse que la anulación no expresaba una preferencia política sino una exigencia de renovar la forma en que se hace y se regula el quehacer partidista. Admito con franqueza y también con agrado que mientras hablábamos, recordé la profunda pasión que me movía como ciudadano en ciernes cuando yo tenía esa edad, en la que con varios de mis amigos, compañeros de generación y aún con mis maestros sosteníamos largos debates y analizábamos posturas ideológicas; hoy día, que miro con desagrado el estado actual de los encargados de la administración pública, me sigue animando la misma pasión de esos días porque soy un ciudadano preocupado, comprometido, que cree. Creo, entre otras cosas, que podemos y debemos ser una sociedad proactiva, con voz firme, clara, y sobre todo fuerte, muy fuerte.
Poco antes de que yo saliera a emitir mi voto, otro de mis amigos y colega de profesión, me envió un mensaje de texto en el que me comentaba que aunque planeaba anular la boleta, hacerlo se le insinuaba como una falta de respeto a los electores que sí marcaban un partido. Le respondí que esa falta en realidad la han estado haciendo todos los partidos hacia el electorado, hacia sus ciudadanos representados. Cuando había consumado su anulación, volvió a escribirme con sincera preocupación por el futuro: “Qué pena me da México”. No respondí a eso, sino que reflexioné en lo injusto que es para la sociedad sentir pena y temor por las acciones de representantes que se han creído dueños omnímodos del poder; pero en la medida en que no busquemos canales de expresión alternativos, legítimos y efectivos (como valerosamente se hizo en la anulación del voto, que al día de hoy suscita controversias para el IFE y los paneles de análisis), no podemos estar inconformes de forma justa. El derecho ciudadano a expresarse del gobierno no puede ejercerse con la conciencia limpia si no se participa activamente.
Mi muy estimado Erick: te respeto y te aprecio, no sólo como un amigo sino como un ciudadano que busca ser libre y que cree, como yo, que las cosas pueden y deben cambiar porque hasta en la naturaleza y en el hombre, el cambio es una constante inalterable. Formas parte de una generación que desgraciadamente, por culpa en parte de los errores y la apatía (aún cobardía) de mi generación y de algunas detrás, vive alienada en el absurdo del consumismo, de la imagen, del valemadrismo de masas y a la que el mañana apenas le importa mientras cuente con un teléfono multimedia y otras tonterías. Puedes considerarte afortunado: el hecho de que en una camada tan en peligro de ser manipulada, en un medio político y social tan sórdido y conflictivo como el que han atestiguado, sigan surgiendo jóvenes que creen que avanzar juntos y honestamente es posible y necesario, para mí es señal de que hay madera de cambio. Por ustedes, por todos, el cierre de filas no se debe hacer al interior de los partidos políticos, debe hacerse aquí donde estamos los mexicanos todos. La apuesta por la renovación que se expuso ya en el voto nulo sólo está empezando; la voz ciudadana ha demostrado su peso y su valía pacíficamente, y es tiempo de sostenerla. Sigamos buscando, trabajando y creyendo; y esto va para aquellos a quienes llamo “mi generación”: México no me inspira pena, sino esperanza. Pero con ella, un gran deseo de progreso que me inspira firmemente a creer en que la mayoría de nosotros podemos ser cívicos y buenos ciudadanos. Hace falta creer además de trabajar, y creer para poder trabajar; esto va para jóvenes, maduros y viejos, blancos, indígenas, mestizos, fresas, emos, para todos, absolutamente todos: la democracia, igual que la libertad, e igual que la vida, es una lucha que se realiza todos los días.

martes 23 de junio de 2009

La protesta en el voto, reflejo de la nulidad de propuestas y opciones políticas

Recuerdo que en las jornadas electorales de los últimos 4 años, la tendencia del electorado parecía ser la de revisar los mayores fallos de la administración saliente y votar por el candidato que, aunque fuese retóricamente, ofreciera un cambio de rumbo y pudiera ponerlo en palabras más o menos coherentes; en el actual proceso de 2009, es grotescamente evidente que ninguno (de verdad ninguno) de los partidos tiene proyecto de gobierno, que sus bases ideológicas están más debilitadas y en letra muerta que nunca, y que no cuentan con militantes preparados profesional y mentalmente para ejercer un cargo público. Ya ni siquiera tienen políticos de carrera o prospectos jóvenes con habilidad de negociación, puesto que todos han dado entrada en sus filas a oportunistas, revoltosos, iletrados y amorales, permitiendo así que grupos de poder y organizaciones criminales los infiltren y los usen a favor de sus intereses.
Hace varios días escuché una afirmación de un hombre tristemente ignorante, y tristemente en una posición de poder público, que dijo: “Me queda claro que esta campaña del voto nulo no puede ser una iniciativa ciudadana”. El hecho de que integrantes activos de partidos y funcionarios como él opinen de esta forma remarca cuan ajeno al interés público se ha vuelto el ejercicio de la política, ocupada sólo en amarrar compadrazgos entre círculos de poder y en tratar de aplastar a la oposición con la fuerza de sus mafias. Es también, junto con todo el cuadro político vigente en México, muestra de lo que sucede cuando la sociedad permanece apática de sus derechos ciudadanos, sin protestar contra el abuso de poder, la imposición de gobernantes y la falta de compromiso con el bien común: los cargos de elección popular acaban siendo capturados por individuos ineptos, corruptos, vulgares, y aún por auténticos delincuentes o por sus representantes. Esta situación revela la necesidad que tenemos los ciudadanos de afinar nuestros mecanismos de protesta legítima.
He decidido anular mi voto cruzando todos los recuadros, y escribir mi protesta sobre él por la pobrísima calidad de opciones políticas; ante las opiniones de “analistas” que se empeñan en ver mano negra detrás de los partidarios del voto nulo, así como de los ignorantes representantes partidistas que ven en el mismo un ataque a las instituciones, defiendo enérgicamente el derecho de todos los mexicanos a protestar a través de la boleta electoral por el denigrante espectáculo que la partidocracia ha armado a expensas de la democracia, del erario y de la libertad de los electores. Quienes asistiremos a anular nuestro voto – lo cual es bien distinto a la apatía del abstencionismo – deseamos una transformación radical en la forma como se conducen los actores políticos y en su percepción de la sociedad, y nadie nos puede acusar de atentar contra la democracia porque ha sido la misma clase política quien se ha encargado de caricaturizar a las instituciones a base de arreglos oscuros para alcanzar el poder. Mucho antes de que se conociera la campaña del Voto Nulo por Internet yo decidí optar por esta vía y conocí a mucha gente que igualmente lo había hecho ya, y si los dirigentes no pueden entender que existan iniciativas verdaderamente ciudadanas, más aún merecen la deslegitimación que implica la nulidad; no se puede tolerar la presencia de incapaces mentales como éstos en la vida política nacional.
Del lado de las críticas serias, entiendo plenamente que la anulación masiva del voto beneficia a los sufragios duros, hablando en términos de validez – pero de ninguna forma que beneficie a un solo partido, como también opinaba el funcionario que he citado al inicio de este post –; comprendo el peligro que esto conlleva, de fortalecer los cacicazgos regionales y quizá dar pie a un resurgimiento del autoritarismo. Pero repongo que seguir por la enfadosa línea de votar por el “menos malo” o tratar de hacer “voto de castigo” como si no tuviésemos opción, es un peligro mayor en tanto nos mantiene como agentes pasivos sin voluntad de expresar el sentir real de la mayoría y sin capacidad de proponer nuevas formas de expresión; el elevado porcentaje de nulidad que se prevé arroje la jornada del 5 de julio ya pesa en todas las conciencias de partido, y en mi posición de ciudadano veo en este voto nulo la oportunidad de manifestarle a la oligarquía política mexicana el grado de descomposición en el que se encuentra, y que al haberse permitido insultar a sus representados postulando figuras inverosímiles, corruptas y poco inteligentes no ha hecho más que apuntalar el repudio, el asco popular. Que la tolerancia de la sociedad tiene un límite y también puede hacer valer su sufragio de forma legal y enérgica. Y que a la cúpula de partidos le es urgente una renovación profunda de sus objetivos, de su espíritu, de su relación con el interés nacional.
Cuando era un adolescente, me gustaba decirles a mis amigos que este país se nos iba a quedar a nosotros y que por eso era importante llegar preparados a ese momento. Hoy, mirando en retrospectiva cuando tengo la fortuna de volver a saludarlos, pienso que este es nuestro momento; los adultos jóvenes representamos una generación dinámica, progresista y con ímpetu de renovación constante. El voto reflexionado y congruente (aquí también se incluye el voto nulo), la opinión informada, el debate civilizado, la participación, son todos instrumentos con que contamos hoy para fomentar un cambio de ideas, de sistemas y de administración pública.

Mantra: Renovación de objetivos (y de la redacción)

Por diversas causas profesionales, de salud, laborales y de otra índole he permanecido alejado de esta bitácora durante varios meses; lo cual no pretendo manejar a modo de disculpa. Antes de retomar el trabajo quise escribir este párrafo para reiterar que en este espacio deseo sinceramente ofrecerle a todo aquel que llegue, un lugar de reflexión, expresión y debate abierto que permanentemente nos sirva a todos para expandir nuestras posturas a base de conocer las de los otros. Hace tiempo un conocido mayor, que en su trayectoria laboral ha vivido en lugares tan diversos como Marruecos, los Estados Unidos e Irán, me compartió su perspectiva de que la mejor enseñanza de viajar es tomar conciencia de que no existe una sola verdad; coexisten muchas verdades en el mundo. La diversidad es, pues, fuente incesante de respeto, de tolerancia, de aceptación y hermandad, y por ende es el campo propicio para que el intelecto humano se reinvente y construya puentes antes que barreras. A los mexicanos, a todos, nos urge cobrar conciencia de que en materia de tolerancia, de respeto, de igualdad, nos queda un larguísimo trecho por recorrer, no hablando de alejados personajes públicos, sino de nosotros mismos, los mexicanos de calle que a diario salimos y volvemos la vida más compleja a base de prejuicios e ideas tan preconcebidas como desinformadas (que si los chilangos son lo peor, que si la gente es naca, que si aquellos son pobres... y tantos otros que cada uno conoce perfectamente).
No quiero quedar fuera de la crítica; escribí este post porque al volver a trabajar he aprovechado para leer la producción del año pasado. He concluido que, si bien mis posturas se han plasmado en texto, la redacción a veces ácida, impulsiva y combativa no hace mucho en favor de la tolerancia y el intercambio de ideas. Debo enmendar este detalle.
De forma que este es mi compromiso hoy que vuelvo a publicar; ya que desearía ver un debate sostenido, de altura y productivo, no cesaré de buscar los mismos atributos en mis escritos. Muchas gracias, sigamos dialogando.

martes 26 de agosto de 2008

Update: La presión de la iglesia hacia la SCJN

El pasado domingo la iglesia católica mexicana se quito la máscara, en una exhibición del cinismo que ya la caracteriza, ahora que ha encontrado en el presidencialismo panista un respaldo a sus posiciones reaccionarias: Carlos Aguiar Retes, presidente de la CEM, envió un mensaje a la sociedad con la gastada retórica de la defensa de la vida (que de paso engloba la defensa del poder mediático del catolicismo en la sociedad mexicana), en un claro intento por presionar a la Suprema Corte para declarar inconstitucional la despenalización del aborto. Nuevamente me permito recordar que Sergio Aguirre Anguiano, quien lleva la propuesta de inconstitucionalidad ante el pleno de la Corte, es un claro aliado de los intereses de la derecha y que fue uno de quienes decidieron negar la evidencia en contra de Mario Marín en el caso de Lydia Cacho. Y nuevamente, me permito hacer un llamado ahora a protestar en contra de esta agresión al estado laico: los ministros de culto religioso no tienen atribución para opinar en cuestiones políticas, y permitírselos ha derivado en una regresión al oscurantismo de la iglesia en el poder. La propuesta de inconstitucionalidad no tiene sustento y es dudoso que se apruebe, como lo demuestran estas patadas de ahogado de la CEM; pero la presión que puede ejercer la sociedad civil es clave para apuntalar nuestras ibertades. Defendamos la vida: una vida de libre albedrío, de vivir y morir con dignidad, de amplio criterio y de tolerancia, de respeto y de igualdad. SÍ al estado laico, SÍ la libertad de la mujer sobre su cuerpo, SÍ a la eutanasia (la muerte digna), SÍ al matrimonio homosexual; NO a la impunidad de la iglesia, NO a su contubernio con los poderosos, NO a su poder en la esfera pública, NO a su pederastía, NO a su hipocresía, NO a su pugna por el control social. Por el futuro, que México se desarrolle sin estos lastres, culturalmente, económicamente, sustentablemente, democráticamente. Por el futuro, que luchemos todos por que así sea.
Spot de la Conferencia del Episcopado Mexicano (Carlos Aguiar Retes):

lunes 18 de agosto de 2008

Escotes, aborto y pederastas: la amenaza de la iglesia católica en el poder

Los jerarcas de la Iglesia católica mexicana saben que cuando declaran una tontería causan revuelo, de eso no hay duda; por eso me inquieta un poco cuando tal cosa sucede (buscarán distraer la atención de algún hecho relevante). Así las cosas, la declaración del viernes 15 de agosto por parte de la Arquidiócesis de México nos merece atención, pensando en lo que el clero podría estar pensando en ensombrecer. La iglesia católica mexicana “recomendó” a las mujeres evitar el uso de ropa provocativa, de escotes y minifaldas, así como una serie de prohibiciones en cuanto al trato con el sexo masculino “para evitar ser víctimas de agresiones”; ya varios columnistas han abordado el tema en estos días, afirmando con razón que la actitud del clero equivale a culpar a la víctima de una violación por haber sido objeto de tal abuso. Sergio Sarmiento comentó atinadamente que es una indecencia de parte de la Iglesia venir con semejantes moralismos cuando por todos los medios desde el papado de Juan Pablo II ha encubierto con tesón a sus más activos pederastas, y que un razonamiento como el que han expuesto concluye que también los menores víctimas de estos criminales eclesiásticos son los únicos culpables de la vejación en su contra. En fin, estos días no han sido escasos de recriminaciones bien merecidas contra la Arquidiócesis de México. Pero si estas reacciones ellos ya se las esperan, ¿qué velada intención manejarán los secuaces de Norberto Rivera desde su trinchera religiosa? Creo que hay un interesante evento en la agenda política del Distrito Federal que a estos arcaicos prelados les conviene mucho distraer de la atención pública.
En abril de 2007 la despenalización del aborto en el Distrito Federal marcó un importante avance en materia de derechos civiles y de salud pública; este 2008, a más de un año de distancia, las cifras son reveladoras y rebaten rotundamente los argumentos en contra: en el primer año en vigor de la nueva ley, se registraron 7.820 abortos legales, con solo 31 eventos con complicaciones y un fallecimiento. El anterior secretario de salud capitalino, Manuel Mondragón y Kalb (actual titular de la SSP del DF tras la remoción de Joel Ortega por el caso New’s Divine) comentó que un 20% de los casos fueron de mujeres de fuera de la capital, desmintiendo la versión de que la ciudad de México se volvería un centro masivo de abortos. Además, las solicitantes tienen acceso a un servicio de consejería en los hospitales que realizan esta práctica, y las cifras indican que menos de la mitad de las mismas decide abortar por la orientación que reciben. Como era de esperarse, la derecha reaccionó condenando esta modificación a la ley; en mayo de 2007 la CNDH y la PGR iniciaron una controversia constitucional contra la legalización del aborto. José Luís Soberanes y Manuel Medina Mora consideraron violatorio de la Constitución que se permitiera la interrupción del embarazo, pese a que el doctor Raúl Carrancá, uno de nuestros grandes constitucionalistas, advirtió de inicio que la medida no era violatoria de la Carta Magna bajo ningún sentido e interpretación. No suena extraño, ya que el gabinete calderonista ha dado pruebas fehacientes de estar sumido en la más completa ignorancia de la Constitución en toda forma; en fin, el caso es que al día de hoy la Corte se encuentra dividida en la decisión final de esta controversia sin fundamento. La anulación de la reforma a favor del aborto está siendo promovida por el ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, a quien le debemos, junto con Mariano Azuela Güitrón, que la causa de Lydia Cacho se desechara y se negara la solicitud de juicio político a Mario Marín “porque no hubo pruebas de que se violaron las garantías individuales de la periodista”. Para quienes no son capaces de juzgar lo evidente, no es gratuita la ignorancia de la constitución.
El caso es que este viernes 15 de agosto Sergio Aguirre presentó su proyecto de sentencia para esta controversia, a favor de anular la despenalización, y al parecer cuenta con apoyo de Azuela y del ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia. Este oscuro personaje necesita lograr 8 votos de los 11 totales para echar abajo la despenalización y con ello un logro en materia de derechos civiles, que a los sirvientes de la derecha no les sientan bien. Mi punto es que ya en otras ocasiones se ha probado la fuerza de la opinión pública; sin haber estado correctamente encaminada, la movilización ciudadana de López Obrador sirvió para que millones de mexicanos estuviéramos conscientes de las serias dudas sobre temas tan importantes y obvios como la legitimidad de la elección de 2006, la transparencia de las instituciones públicas y la imparcialidad de muchos de los funcionarios del actual gobierno. Sergio Aguirre es un buen ejemplo, al haber dado implícitamente la razón a Kamel Nacif, quien sabemos influye en varios políticos con cargos a nivel federal; otro gran ejemplo, ya experimentado en desvergüenza, es el secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño, quien en reunión con la Conferencia del Episcopado Mexicano le ofreció total apoyo a la iglesia católica en contra de esta reforma, torciendo así su función como servidor público. En esta ocasión, el tema es bastante susceptible de presión pública, porque se intenta alienar un derecho fundamental de la mujer a decidir sobre su sexualidad, su cuerpo y su plan de vida, con un argumento endeble sobre “la cultura de la vida” que la iglesia católica es la primera en no apoyar. El alto clero conoce esta situación, y no se me hace extraño que justo ahora los esbirros de Norberto Rivera caldeen los ánimos con una declaración absurda como la de los escotes y la ropa provocativa; esta semana el proyecto resolutivo de Aguirre Anguiano será revisado y se espera que la discusión inicie el 25 de agosto. Si la iglesia logra distraer la atención del mismo, pueden fácilmente dar un “madruguete” con la anulación de la reforma sin levantar mucho polvo. Aún en la Corte el proyecto se ve difícil por la incertidumbre que generan las posiciones de los magistrados, pero definitivamente es un tema del cual debemos estar pendientes.
Una prueba del poder que ejerce la opinión pública la dieron hoy domingo las manifestantes a las afueras de la Catedral metropolitana del Distrito Federal: vestidas con minifalda y empuñando pancartas con frases decisivas como: “De trabajadora sexual o de monja, yo decido el vestido” y “Saquen sus rosarios de nuestros cuerpos”, protestaron enérgicamente contra las declaraciones misóginas y sexistas de la iglesia. Desde luego, Norberto Rivera no podía permitir correr el riesgo de enfrentarse a una turba; las puertas de catedral fueron cerradas, en teoría para resguardar la integridad de los feligreses – y de ninguna manera para resguardar la santa persona del cardenal, quien se ha preocupado más de los manotazos a su camioneta que de sus feligreses agredidos por sus curas pederastas –. Estas manifestaciones son buenas, pero no hay que permitir que caigan en saco roto. El oscurantismo de la iglesia cierne sus sombras esta semana sobre la resolución de la Suprema Corte; si permitimos que den marcha atrás con la interrupción del embarazo, empezarán a obtener poder y prebendas políticas, y seguirán las cacerías de brujas a los abortistas, luego a los homosexuales, posteriormente a las madres solteras, a las parejas en unión libre, y finalmente a los librepensadores y todo aquel que se vuelva en contra del orden y razón del estado eclesiástico. La iglesia como institución de espiritualidad social, es bienvenida; pero que nunca nos vuelva a pasar tener una iglesia tenedora de poder político, porque en esos momentos ha sido cuando el catolicismo nos ha mostrado su naturaleza más intolerante, más cruda y más sanguinaria. Recordemos si no a los maestros mártires de la Guerra Cristera – y no a esos pseudomártires criminales y asesinos cristeros que tanto insisten en canonizar –.

sábado 16 de agosto de 2008

Lección de historia contemporánea: Ortiz, Calderón y la defensa del Banco de México

En días recientes el gobernador del Banco de México, Dr. Guillermo Ortiz Martínez, ha sido objeto de severas críticas ante la presunta laxitud en la actuación del instituto monetario frente al alza inflacionaria. Después de diez años de sólida conducción de la política monetaria mexicana, la capacidad del doctor Ortiz en los círculos financieros internacionales está fuera de toda discusión y se le reconoce como uno de los verdaderos artífices de la estabilidad macroeconómica de México (saco que arteramente se han querido colocar los panistas); sin embargo esto no ha impedido que en diversos medios, evidenciando todos ellos una profunda ignorancia y un contubernio oficialista y tendencioso, se le quiera mostrar como un funcionario incompetente sin voluntad de realizar una maniobra dictada desde fuera de la institución que preside. Para quien escribe estas líneas, dichos ataques son indignantes pero no sorprenden; invito al lector a revisar el pasado reciente de la administración pública nacional, del actual presidente de México y del titular del Banco central en este contexto.
Durante la administración de Carlos Salinas de Gortari, Guillermo Ortiz fungió como subsecretario de Hacienda entre 1988 y 1994, habiendo ocupado previamente diversos cargos en las áreas de investigación del Banco de México. Con Ernesto Zedillo ocupó la SHCP desde 1994 hasta diciembre de 1998, cuando fue designado gobernador del Banco Central, y en 2004 durante la presidencia de Vicente Fox fue ratificado para mantener el cargo hasta 2010. Mientras tanto, Felipe Calderón era diputado federal en 1992, cuando se aprobó una reforma en materia energética que sentó las bases de la participación de capital privado en la generación de electricidad. Calderón fue uno de los 197 diputados que no se presentaron a la votación final para hacer patente su rechazo a la iniciativa; en aquel entonces los panistas ausentes se justificaron en voz de Fauzi Hamdam, quien declaró que la propuesta era lesiva al artículo 27 constitucional. Unos años después, en 1999, Ernesto Zedillo intentó reformar la Constitución para su propuesta de reforma eléctrica; el presidente del PAN, Felipe Calderón, condicionó la discusión de la privatización del sector eléctrico (sic) a cambio de la renuncia de Guillermo Ortiz a la gubernatura del Banco de México.
Este no es el primer ni el único desencuentro; después del rescate bancario posterior a la crisis de 1994 y durante las discusiones que darían origen al IPAB, el mismo Calderón pidió varias veces la renuncia de Ortiz a la gubernatura del Banco de México (periódico El Informador, diciembre 4 de 1998, páginas 1 y 25). De acuerdo con el presidente del PAN, el problema del rescate financiero se resolvería con la remoción de Ortiz; de cierta forma esta postura obedeció a la idea de constituir al IPAB con funcionarios que no hubieran formado parte de la administración pública en los años en los que se gestó la crisis del sistema bancario, lo cual es razonable. Pero entonces, menos de un año después, Calderón implementa la maniobra política de exigir la cabeza de Guillermo Ortiz a cambio de discutir la reforma eléctrica de Zedillo (a propósito, cuando posteriormente Calderón fue secretario de energía, no tuvo ninguna propuesta en materia de energía eléctrica). Recordemos que Vicente Fox inició su campaña presidencial con inaudita anticipación y para las fechas de que hablamos ya se vislumbraba una cerrada competencia electoral; para los panistas era conveniente tener tantas posiciones en la administración pública como fuera posible, dada la gran influencia mediática que ejerció la campaña foxista y que facilitaba la colocación de sus allegados en puestos clave. No suena descabellado pensar que la sobriedad y prudencia de Guillermo Ortiz se previera como un serio obstáculo para que los panistas de la ultraderecha impusieran su voluntad al llegar al poder, y que semejante lectura llevara a Calderón a formular una exigencia tan retrógrada e irrelevante como aquella. Sin embargo, y para beneficio de México el dr. Ortiz supo conducirse con toda dignidad y se abstuvo de entrar en una polémica que habría perjudicado el primer objetivo de Banco de México: cimentar una sólida reputación que le granjearía su credibilidad actual.
En sus exigencias absurdas de 1999 Calderón reveló la naturaleza de su compromiso con los intereses nacionales (buscando prebendas políticas para su partido); el pasado 4 de junio en Puebla el actual presidente declaró que sería deseable que Banxico disminuyera las tasas de interés domésticas por ser mucho mayores a las de E.U. teniendo una inflación similar, e irresponsablemente soltó al aire: “Ojala la autoridad monetaria (…) tenga esa consideración”. Aún más allá, este nuevo absurdo del michoacano ha servido para confirmar a algunos de sus esbirros en el sector privado: Televisión Azteca se dio a la tarea de secundar el disparate con sus acostumbrados reportajes tendenciosos y críticas malintencionadas en contra del gobernador Ortiz, “denunciando” que éste no sólo no había acatado la voluntad presidencial, sino que había actuado en contrario, llevando las tasas a la alza (lo anterior fue expuesto en un reportaje en el noticiero de Javier Alatorre)*. Esto tampoco es de extrañar; la televisora del Ajusco es experta en desinformar y tratar de polarizar a la opinión pública cuando se trata de alinearse con los intereses de la derecha. Lo que sí es de cuidado es la tendencia del presidente a denostar a los no integrantes del círculo calderonista, que por lo demás está formado por semipolíticos inexpertos, en buena medida inútiles, y para colmo, extremistas de derecha. Hace nueve años Calderón trató de remover a Guillermo Ortiz del Banco de México; hoy se ha atrevido a transgredir una regla económica tácita, que consiste en no contaminar las expectativas del mercado respecto a la actuación del Banco Central. Si Ortiz no hubiese logrado la credibilidad con que hoy cuenta, probablemente hubiéramos experimentado alguna reacción más notoria en los círculos financieros, pero por fortuna el gobernador es un economista experimentado y se ha mantenido fiel al mandato que lo obliga a mantener el control inflacionario.
La gubernatura del Banco se renueva en 2010, y no hay nadie mejor para ocuparla que el doctor Guillermo Ortiz – no contamos con nadie con la preparación académica ni la experiencia financiera que él posee –; además estamos hablando de un funcionario que ha sido consciente de la autonomía del instituto que preside y en esta línea ha cumplido cabalmente con el mandato constitucional de mantener el poder adquisitivo de la moneda (o sea controlar a toda costa la inflación, uno de los muchos atributos constitucionales que Calderón desconoce). Revisando la historia reciente, en materia de desarrollo financiero, de mercados saludables, de estabilidad cambiaria, de buena salud de las finanzas públicas y de conducción de política monetaria, los mexicanos de hoy le debemos mucho al gobernador Ortiz y a la noble institución en que se ha convertido el Banco de México. La permanencia en este cargo es saludable y refleja credibilidad; Allan Greenspan permaneció 19 años al frente de la FED habiéndose convertido en un auténtico gurú económico hasta hoy día. Guillermo Ortiz ha demostrado que posee el carácter, la integridad y la capacidad de dirigir los destinos económicos del país, y es una indignidad del presidente Calderón y de todos sus medios afines criticarlo con argumentos tanto facciosos como falsos. Afortunadamente la autonomía del Banco Central se mantiene a pesar de todo: hoy la tasa objetivo se elevó nuevamente a 8.25 puntos porcentuales en respuesta al pronóstico de mayor inflación en lo que queda del año. Con su sobria actitud, el gobernador del Banco de México defiende su puesto y se esfuerza, como no lo ha hecho el gobierno de Calderón, por cimentar mejores condiciones de desarrollo para los mexicanos.



* El Banco de México es autónomo por mandato constitucional; esto implica que ningún funcionario público fuera del Gobernador puede tomar decisiones, influir en las mismas, o dictar o sugerir pautas de acción para el instituto (así se trate del Ejecutivo, del Presidente del Congreso o de la Suprema Corte).

martes 15 de julio de 2008

Crisis financiera: focos rojos para PEMEX

Este martes la agitación fue particularmente marcada en los corrillos financieros internacionales, en una especie de clímax a la tensión vivida en las semanas y meses precedentes; George Bush convocó a rueda de prensa para tratar de dar un mensaje de calma a los mercados ante el panorama económico que conjunta elevados precios del petróleo, una revaluación del euro y el rescate de dos jugadores de peso en el mercado inmobiliario estadounidense. Por otro lado, las bolsas de valores del mundo han persistido a la baja debido a la preocupación por la crisis hipotecaria americana y a los riesgos generalizados de inflación gracias al aumento constante de los precios del petróleo. Tal como numerosos analistas previeron hace meses, cuando se daba a conocer la caída del ramo inmobiliario en EU y se trataban de vislumbrar las repercusiones a mediano y largo plazo, en este momento la magnitud del problema se expande con intensidad a los mercados externos, aún los asiáticos que hoy son golpeados con fuerza: Mitsubishi Financial Group y Matzuho, los mayores bancos de Japón, ven caer el precio de sus acciones al estar expuestos ampliamente a la deuda emitida por las inmobiliarias en rescate. Las tasas de interés se mantienen en revisión a la alza hasta nuevo aviso en un intento por contener la inflación mundial, y el panorama económico global no pinta muy bien; ya que en México estamos ante la coyuntura política de la reforma energética, que busca segmentar a PEMEX para trasladar su propiedad a manos privadas, vale la pena analizar las repercusiones de este escenario de crisis en el contexto nacional.
El amplio sector que apoya la reforma energética (por servilismo al poder antes que por convicción, o por conocimiento siquiera del tema) ha mantenido una reprobable discrecionalidad sobre la misma, de forma que realmente la población mexicana desconoce los pormenores de esta iniciativa; el Canal del Congreso, donde se están transmitiendo los debates al respecto, no tiene cobertura general en la mayoría de los hogares del país, lo cual limita vía ignorancia la capacidad de opinión sobre el tema. Lo que sí se ha hecho es ejercer influencia mediática a través de los spots televisivos que ciertamente hablan de la necesidad de refinar en el país la gasolina y los hidrocarburos que se consumen, pero de forma facciosa y que no mueve a la reflexión sino a la persuasión pasiva. Los sectores de izquierda han mantenido el tema en la mesa de discusión gracias a su aún palpable poder de convocatoria; sin embargo en estos momentos su labor es fácilmente denostada debido al descalabro, también mediático, que en su momento ejerció el delirio de López Obrador al salir a tomar las calles, dañando sustancialmente la imagen del PRD ante la opinión pública y permitiendo así que se abrieran espacios para la concertación clandestina de posiciones con la derecha en el poder. En ocasiones anteriores este autor ha señalado a la falta de información por parte de la opinión pública como causa fundamental de la inmovilidad política; en este momento, el contexto económico debe servir de acicate para prestar atención a lo que se está haciendo en las mesas de debate y a lo que Felipe Calderón planea hacer con PEMEX, ya que hoy más que nunca se resentirán presiones desde EU para abrir la petroquímica a la inversión de capitales externos, dados los altos precios del petróleo. El consumidor de crudo por excelencia se ve en apuros con un gasto energético sumamente elevado, un dólar débil y la mitad de su sector inmobiliario en proceso de rescate; los efectos financieros en las bolsas del mundo encienden los focos rojos de las grandes corporaciones, y los jugadores yanquis del mercado energético que apostaron al proyecto de Calderón para hacerse con el mercado mexicano no desearán perder más tiempo. Si el debate no se legitima con la participación ciudadana objetiva, difundida, y sobre todo AMPLIA, la parafernalia actual de cuarenta y tantos días no habrá servido de nada.
La evolución de la tasa de rendimiento de los CETES a 28 días en el último mes se dio como sigue: 7.74%, 7.75%, 7.76%... y 8.02% el día de hoy; se espera que este viernes 18 el Banco de México eleve la tasa objetivo de 7.75% a 8%, motivo que generó esta reacción de “salto” en el mercado de valores. De otra parte, el crudo finalmente cerró hoy en baja marginal en los mercados internacionales, con 4 dólares de menos; la eliminación de la restricción de exploraciones en las costas estadounidenses (otra medida matutina de Bush) surtió este efecto igualmente marginal, pero ni este anuncio ni las medidas publicadas para el rescate de las inmobiliarias Freddie Mac y Fannie Mae surtirán en realidad un efecto paliativo sustancial. Este artículo empezó bosquejando el plano financiero internacional, con el fin de comentar el panorama de afuera para entender cómo influye en nuestro país, con un clima político enrarecido por disputas ideológicas en torno al destino de PEMEX y viciado por esa “cortina de humo” que tan bien ha ocultado hasta ahora los detalles de la iniciativa. Atender el llamado de la conciencia ciudadana y ser los legítimos auditores de la "reforma" no cuesta nada; entregar gratis a una poderosa petrolera (la nuestra) para que los neoliberales de Calderón hagan fortuna nos costará invariablemente la prisión del subdesarrollo y el colonialismo económico.
 
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